El hallazgo de una tumba de hace aproximadamente 9.500 años en Chipre en la que se aprecian, junto a un individuo humano, los restos de un gato y una amplia variedad de ofrendas, supone la evidencia más antigua encontrada hasta la fecha de las relaciones entre el ser humano y este felino, según un estudio de investigadores del Muséum National d´ Histoire Naturelle de Paris, perteneciente al Centro Nacional de Investigaciones Científicas de Francia, que ha sido publicado recientemente en la revista “Science”.

Los gatos salvajes probablemente comenzaron a asociarse con seres humanos a medida que surgieron las sociedades agrícolas en Asia Occidental, durante principios del periodo neolítico (hace aproximadamente unos 10.000 años).

La evidencia arqueológica más antigua de las relaciones con los canes data del neolítico y consiste en una representación pictórica de perros hallada en Val Camonica, en los Alpes italianos. Esta pintura rupestre tiene una antigüedad de unos 7.000 años.

Los primeros perros domesticados aparecieron en el este asiático, se extendieron por toda Asia y Europa, y acompañaron a los primeros colonizadores de América, hace entre 12.000 y 14.000 años.